Familiares, autoridades y representantes de distintas instituciones participaron de una emotiva ceremonia en la base del CODI en Arroyito. El acto incluyó homenajes militares, una representación alegórica, ofrenda floral y un momento artístico. Los familiares aseguraron que, una década después, el dolor permanece intacto y algunos reiteraron su pedido de justicia.

Este jueves 27 de agosto se cumplieron diez años del atentado ocurrido en Arroyito que acabó con la vida de ocho militares integrantes del denominado Equipo Tormenta, uno de los hechos más graves registrados contra las fuerzas de seguridad en el norte del país.
Para recordar a los fallecidos, el Comando de Operaciones de Defensa Interna realizó una ceremonia en su base de Arroyito, con presencia de autoridades militares, representantes de la Policía Nacional, el Ministerio Público, el Ministerio de Defensa y otras instituciones. También acompañó el acto la gobernadora de Concepción, Liz Meza.
La conmemoración tuvo además un sentido más amplio, ya que no estuvo dedicada únicamente a los ocho militares muertos hace una década, sino también a todos los efectivos que perdieron la vida en cumplimiento del deber desde el inicio de las operaciones de defensa interna.
La ceremonia comenzó con el parte y saludo de rigor, seguido de la entonación del Himno Nacional Paraguayo, acompañado por los acordes de la Banda Militar de la 4ª División de Infantería.
Posteriormente se desarrolló un momento religioso a cargo del presbítero doctor César Nery Villagra Cantero, delegado del Administrador Apostólico para las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional.
Uno de los momentos más simbólicos fue la entrega de una ofrenda floral en memoria de los caídos, con los honores militares correspondientes. Luego se realizó una representación alegórica dedicada a quienes perdieron la vida en servicio y un desfile de honor ante las autoridades y familiares presentes.
La jornada también incluyó un momento artístico a cargo de la Orquesta de la Escuela de Música “Ariel Argüello – Sonidos de la Tierra”, de Horqueta, cuya presentación estuvo dedicada a los militares fallecidos.

Durante el acto, el comandante del CODI, general de brigada Alberto Rufino Gaona García, destacó la importancia de mantener viva la memoria de los camaradas caídos.
“Este año, como los anteriores, no podemos dejar pasar esta fecha, ya que nuestros camaradas dieron lo más preciado que tiene el ser humano, que es la vida”, expresó.
Gaona explicó que, a diferencia de años anteriores, la recordación se realizó esta vez en la propia base del CODI en Arroyito, coincidiendo además con un nuevo aniversario del despliegue de las Fuerzas Armadas en operaciones de defensa interna.
El comandante sostuvo que el trabajo realizado durante estos años forma parte de un proceso iniciado hace más de una década y aseguró que actualmente se mantiene la misma línea de acción institucional.
También reconoció que todavía existen desafíos en materia de seguridad y mencionó al autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo como uno de ellos.
Según explicó, el Batallón de Inteligencia Militar continúa trabajando diariamente en la obtención de datos e informes que posteriormente son utilizados para el desarrollo de operaciones.
Gaona también se refirió a los cambios registrados en la zona durante los últimos diez años y aseguró que hoy Arroyito presenta una realidad diferente.
Recordó que años atrás la comunidad carecía incluso de rutas pavimentadas y señaló que actualmente existen caminos, escuelas, servicios básicos y una mayor presencia estatal.
Para el comandante, la presencia sostenida del CODI y el trabajo conjunto con otras instituciones del Estado contribuyeron a modificar el escenario de seguridad en la región.
Gaona sostuvo además que esa presión institucional habría influido para que integrantes del EPP desplazaran sus áreas de actuación hacia otros puntos del país, aclarando que se trata de un resultado atribuido al trabajo coordinado de diferentes organismos estatales y no únicamente al CODI.

La parte más emotiva de la jornada estuvo marcada por la presencia de los familiares de los ocho militares caídos, quienes llegaron desde diferentes puntos del país para acompañar el homenaje.
Algunos de ellos hablaron con la prensa y aseguraron que, pese al paso de diez años, el dolor sigue siendo el mismo.
Uno de los padres recordó que el impacto de la muerte de su hijo fue tan fuerte que siente lo ocurrido “como si fuera hoy”. Otro familiar señaló que “la herida jamás se va a cerrar” y expresó que todavía espera que se haga justicia por lo ocurrido.
Otra de las familiares reconstruyó el momento en que recibió la noticia del atentado. Recordó que un militar llegó hasta su vivienda visiblemente afectado y, con lágrimas en los ojos, le comunicó que los suboficiales habían sido emboscados y que ocho habían muerto.
Los testimonios volvieron a evidenciar que, más allá del paso del tiempo, las consecuencias de aquella jornada siguen presentes en las familias.
A una década de la masacre, el acto desarrollado en Arroyito volvió a reunir a familiares, camaradas y autoridades para rendir homenaje a los ocho integrantes del Equipo Tormenta y a todos los uniformados fallecidos en operaciones de defensa interna.
La ceremonia combinó el protocolo militar con momentos religiosos, artísticos y simbólicos, pero también volvió a poner en primer plano las heridas que permanecen abiertas y el reclamo de justicia de quienes perdieron a sus seres queridos.
