Trabajadores del barrio San José Olero expresaron preocupación por las modificaciones en una de las rampas utilizadas para cargar arcilla destinada a la elaboración de ladrillos. Mientras el presidente de la asociación asegura que existe un acuerdo con la empresa encargada de la obra, varios oleros afirman no haber sido consultados y advierten que exigirán el cumplimiento de los compromisos asumidos.

Oleros observando los trabajos en el sector donde anteriormente utilizaban la rampa, que hasta hoy seguía siendo usada para acarrear la materia prima.

Oleros del barrio San José Olero de la ciudad de Concepción se movilizaron en la tarde de este martes ante el avance de los trabajos de ampliación del muro de la defensa costera para la futura costanera, ejecutados por la empresa L.T. S.A., situación que afecta directamente una de las rampas utilizadas por los trabajadores para cargar arcilla.

La rampa es utilizada diariamente por los oleros que descienden con carros a caballo hasta la ribera, donde cargan la arcilla traída en botes desde sectores ubicados aguas arriba del río Paraguay. Este material constituye la materia prima esencial para la elaboración de ladrillos.

El presidente de la Asociación de Oleros Unidos, Justino Martínez, explicó que inicialmente existía temor de que la rampa fuera clausurada completamente, dejando a los trabajadores sin acceso al río. Sin embargo, indicó que posteriormente se llegó a un acuerdo con la empresa constructora para habilitar y acondicionar otra rampa ubicada aproximadamente a 150 metros más al norte, que sería utilizada de manera provisoria mientras duren las obras de ampliación del muro.

La nueva rampa que está siendo construida por la empresa encargada de la obra.

Martínez señaló además que la empresa se comprometió a limpiar el sector del río retirando los camalotes acumulados, permitiendo así la circulación de los botes utilizados para transportar la arcilla.

No obstante, un importante grupo de oleros manifestó su desacuerdo con la decisión, argumentando que el cambio fue aceptado sin la realización de una asamblea general. Uno de los voceros, Genaro Fernández, expresó que la nueva rampa presenta condiciones más peligrosas debido a la gran cantidad de camalotes, la mayor profundidad del sector y la inestabilidad del terreno por la presencia de lodo, lo que —según indicó— pondría en riesgo tanto a los trabajadores como a los animales utilizados para el acarreo de la arcilla.

De esta forma, los oleros cargan sus carros con la arcilla.

Según explicó, durante las tareas los caballos deben ingresar parcialmente al agua para cargar la arcilla, por lo que una eventual crecida del río podría representar un peligro aún mayor en la nueva ubicación.

Pese al descontento, Fernández indicó que finalmente aceptarán de forma provisoria el traslado, aunque advirtió que permanecerán atentos al cumplimiento de todos los compromisos asumidos por la empresa. En caso contrario, no descartan movilizaciones e incluso un eventual cierre del acceso a la obra para impedir la continuidad de los trabajos.