La gran final del tradicional Futiboi se disputó hoy ante un multitudinario público en la Expo Concepción. Jugadores y jugadoras se enfrentaron en una particular competencia que combina fútbol, tradición ganadera y la presencia de vaquillas dentro de la cancha.

En el ruedo central se vive esta singular competencia, única en la región, donde los jugadores deben estar atentos a los rivales y a las vaquillas.

Mucha adrenalina, emoción y también algo de miedo marcaron la jornada final del Futiboi, una de las actividades más esperadas de la Expo Concepción. Los participantes debieron mantenerse atentos durante todo el encuentro, no solo a sus rivales, sino también al impredecible movimiento de las vaquillas.

La gran final se desarrolló con un público multitudinario, que colmó el sector destinado al espectáculo y acompañó con entusiasmo cada jugada, gol y corrida de las vaquillas. La importante presencia de espectadores volvió a demostrar el arraigo que tiene esta tradicional competencia entre los concepcioneros.

“Tenés que estar pendiente de la vaca y de los contrarios también”, comentó uno de los jugadores, quien reconoció que el miedo está presente, pero que la adrenalina y las ganas de competir terminan imponiéndose.

Varios de los participantes ya cuentan con experiencia en esta particular disciplina y algunos llevan hasta tres años consecutivos participando. Para ellos, regresar a la cancha representa una combinación de desafío, diversión y pasión por la competencia.

La rama femenina también tuvo un destacado protagonismo. Jugadoras de 17 y 18 años demostraron su capacidad futbolística y valentía durante el torneo, llegando hasta las instancias finales y enfrentando el mismo desafío de jugar mientras las vaquillas recorren el campo.

El ingeniero Ricardo Ruiz, organizador del Futiboi, destacó que esta edición marcó 30 años ininterrumpidos de la tradicional actividad, que cuenta con categorías masculina y femenina.



La competencia posee un reglamento especial para garantizar el cuidado de los animales. El jugador que cause daño a una vaquilla queda expulsado de manera permanente. Además, abandonar la cancha trepando por los corrales representa un penal automático para el equipo contrario.

Los partidos se disputan en dos tiempos de 10 minutos y el ganador avanza a la siguiente ronda. En caso de empate, la definición se realiza a muerte súbita.

El torneo es abierto a toda la comunidad y reúne a equipos provenientes de estancias, comercios, estaciones de servicio y grupos de amigos. Incluso en esta edición participaron dos jugadores uruguayos, quienes fueron invitados a integrar uno de los equipos.

Este año se inscribieron 16 equipos masculinos y cuatro femeninos, demostrando una vez más la gran convocatoria de la competencia. Según el organizador, los cupos suelen agotarse apenas se habilitan las inscripciones.

Además del espectáculo y la competencia, los participantes disputaron importantes premios, entre ellos cajas de carne, bebidas, kepis, remeras y otros incentivos.

Con la disputa de la gran final, el Futiboi cerró una nueva edición en la Expo Concepción, reafirmando después de 30 años su lugar como una de las tradiciones más particulares y convocantes de la ciudad, donde la pasión por el deporte se mezcla con la tradición ganadera y una buena dosis de adrenalina.