El hombre de 45 años, con orden de captura por violencia familiar, tomó como rehén a una cajera de 39 años en un copetín del barrio Itacurubí. En la motocicleta del agresor, la Policía halló una carta dirigida a la víctima, en la que hacía referencia a bienes, objetos personales y sentimientos no correspondidos hacia la mujer.

Nuevos elementos surgen en torno al grave hecho registrado en la mañana de este martes en el copetín San Blas, ubicado sobre la avenida Bernardo Caballero esquina Capitán Lezcano, en el barrio Itacurubí de Concepción, donde una mujer fue tomada como rehén por un hombre que contaba con orden de captura vigente.
El agresor fue identificado como Aníbal Cayetano Ramírez Ortiz, de 45 años, quien se encontraba declarado rebelde en una causa por violencia familiar. La víctima es María Liz Cañete Peralta, de 39 años, cajera del local gastronómico.
El hombre mantuvo a la mujer como rehén durante casi tres horas, en medio de negociaciones encabezadas por agentes de la Policía Nacional y representantes del Ministerio Público. Durante el procedimiento, la víctima intentó escapar y fue atacada con el arma blanca que tenía en la mano.
La mujer sufrió heridas de gravedad, entre ellas una lesión penetrante en el tórax con afectación pulmonar, además de una herida en el brazo y una fractura costal. Debido a la gravedad del cuadro, fue sometida a una intervención quirúrgica que se extendió por varias horas.

En medio de la intervención, el hombre también habría intentado atacar a un agente policial con el arma blanca, por lo que el uniformado reaccionó y efectuó un disparo. Tras el hecho, ambos fueron trasladados en estado grave y permanecen bajo atención médica.
Posteriormente, la Policía incautó la motocicleta en la que habría llegado el agresor al lugar. En la cajuela del biciclo fue hallada una carta atribuida al hombre, cuyo contenido llamó la atención de los intervinientes.
De acuerdo con una lectura preliminar del escrito, cuya letra no resulta completamente legible en varios tramos, el hombre habría manifestado que se encontraba en pleno uso de sus facultades y que deseaba dejar varios bienes a favor de María Liz Cañete Peralta.
En la carta se mencionan una vivienda en la ciudad de Luque, un terreno en Areguá, un automóvil Toyota, dinero pendiente de cobro por la venta de un inmueble en Concepción, joyas, relojes y otros objetos personales. Parte de estos bienes también habrían sido destinados al hijo de la víctima, según el escrito.

Uno de los fragmentos más llamativos señala que la mujer era “el amor de su vida”, aunque el propio hombre habría reconocido que no mantenía una relación con ella y que ese vínculo existía únicamente “en su cabeza”.
El documento fue incorporado como elemento de investigación por las autoridades.
