Un ganadero logró evitar ser víctima de una millonaria estafa tras descubrir a tiempo un esquema delictivo vinculado a la supuesta compra-venta de ganado en la ciudad de Yby Ya’ú, departamento de Concepción. El caso derivó en la imputación de cinco personas, quienes actualmente cuentan con orden de detención.

Todo estaba preparado, pero el dueño no entregó sus animales.

La investigación es encabezada por la agente fiscal Gloria Marlene Florentín, de la Unidad Penal N.º 1 de Santa Rosa del Aguaray, quien imputó a los sospechosos por hechos punibles contra el patrimonio, entre ellos estafa, estafa mediante sistemas informáticos y asociación criminal.

De acuerdo con los datos, el esquema fraudulento se habría desarrollado entre el 20 y el 22 de abril de 2026, en el marco de una operación comercial que involucraba la compra de ganado vacuno por un valor aproximado de G. 522.700.000.

El hecho se inició cuando la víctima recibió, a través de la aplicación WhatsApp, una oferta de venta de animales. El primer contacto se dio mediante un empleado, quien fue abordado por uno de los sospechosos que se hacía pasar por corredor de seguros. A partir de allí, se generó una cadena de comunicaciones que derivó en el contacto con presuntos vendedores.

El conorador iba a ser un ciudadano menonita

Según la pesquisa, uno de los implicados habría cumplido el rol de nexo, enviando imágenes y videos de los animales para respaldar la oferta. Se trataba de 76 desmamantes y 65 toretones, que supuestamente se encontraban en una estancia de Yby Yaú.

Con el fin de dar credibilidad a la operación, el ganadero y sus acompañantes se trasladaron hasta el establecimiento para verificar la existencia del ganado. Además, los sospechosos remitieron documentos aparentemente auténticos que avalaban la transacción.

Sin embargo, el 22 de abril, los supuestos vendedores indicaron que el pago debía realizarse a diferentes propietarios, solicitando transferencias a múltiples cuentas bancarias. Esta situación levantó sospechas y permitió detectar la maniobra antes de que se concretara la estafa.

Posteriormente, se confirmó que los datos proporcionados no correspondían a los verdaderos dueños de los animales, evidenciando el intento de engaño.

El Ministerio Público sostiene que los imputados habrían conformado una estructura delictiva organizada. La investigación continúa en curso mientras se busca dar con el paradero de los sospechosos.