La Organización Campesina del Norte (OCN) celebra este viernes 16 de octubre la sexta edición de la Fiesta de la Semilla, un encuentro que reúne a comunidades campesinas e indígenas para promover la conservación de semillas nativas y criollas, los conocimientos ancestrales y la soberanía alimentaria.

La Fiesta de la Semilla volvió a desarrollarse con gran éxito, esta vez en su sexta edición.

La Organización Campesina del Norte (OCN) lleva adelante este viernes 16 de octubre la sexta edición de la Fiesta de la Semilla, una actividad que nació como una iniciativa departamental y que, con el paso de los años, ha adquirido trascendencia nacional por su importancia en la preservación de la agricultura tradicional.

La jornada se desarrolla desde las 08:00 en la sede central de la organización, ubicada en el kilómetro 185 de la ruta PY05, con la participación de organizaciones campesinas, comunidades indígenas, grupos de mujeres e instituciones públicas y privadas.

El presidente de la OCN, Ing. Isidro Bazán, destacó que el encuentro busca recuperar variedades de semillas que están desapareciendo, además de promover su multiplicación y conservación como parte fundamental de la alimentación y la identidad de las comunidades rurales.

Bazán sostuvo que las semillas constituyen la base de la alimentación de las familias, tanto del campo como de la ciudad, y remarcó la necesidad de proteger este patrimonio para las futuras generaciones.

“La semilla es patrimonio de los pueblos y tiene que estar al servicio de la humanidad”, expresó el dirigente campesino.



Actualmente, la organización cuenta con 22 comités que desarrollan distintas actividades productivas y comunitarias, orientadas a fortalecer la permanencia de las familias campesinas en sus territorios y preservar sus medios tradicionales de subsistencia.

Entre las variedades cuya recuperación impulsa la organización se encuentran distintos tipos de maíz utilizados históricamente en la gastronomía paraguaya, como el tupí locro y el avatí pichinga, conocido también como maíz reventón, utilizado para elaborar pororó.



El presidente de la OCN explicó que varias de estas semillas están dejando de cultivarse, situación que también amenaza la continuidad de alimentos y bebidas tradicionales. Asimismo, mencionó la reducción de variedades locales de maní y la pérdida progresiva del cultivo de caña dulce en determinadas comunidades.

Según Bazán, la desaparición de estos cultivos no representa solamente una pérdida productiva, sino también cultural, debido a su estrecha relación con las costumbres y los conocimientos transmitidos de generación en generación.



“Una pérdida conduce a una pérdida de identidad como campesino también”, manifestó.

Otro de los aspectos destacados de esta sexta edición es la recuperación de conocimientos relacionados con la medicina natural. La Coordinación de Mujeres de la OCN trabaja en la elaboración de pomadas, esencias y aceites de orégano, entre otros preparados tradicionales que forman parte de los saberes heredados de sus antepasados.

Bazán señaló que la organización busca revalorizar estas prácticas mediante el intercambio de experiencias comunitarias, aunque reconoció que no cuentan con pruebas científicas que respalden las propiedades terapéuticas atribuidas a estos preparados.

La celebración se realiza en coincidencia con dos fechas significativas: el Día Internacional de las Mujeres Rurales, recordado el 15 de octubre, y el Día Mundial de la Alimentación, que se conmemora el 16 de octubre.

Mesa de panelistas con la participación de la senadora nacional Dra. Esperanza Martínez, el Dr. Favio Riquelme, especialista en salud familiar y salud pública, y Gladys Muñoz, fisioterapeuta y dirigente de la OCN.

Bajo el lema “Y, Yvy, Ka’aguy ha Yvytu ñande rekove sã”, la actividad también busca generar conciencia sobre la importancia del agua, la tierra, los bosques y el viento como elementos esenciales para la vida.

La Fiesta de la Semilla se consolida así como un espacio de intercambio de conocimientos, productos y experiencias, además de constituir una oportunidad para reivindicar los derechos de las comunidades campesinas e indígenas, fortalecer la soberanía alimentaria y mantener vivas las tradiciones vinculadas a la producción agrícola.