La centenaria vecina del barrio Itacurubí compartió su historia de vida, marcada por el trabajo, la fe y una alimentación saludable como pilares de su longevidad.

Una linda jornada cargada de emoción y alegría con el cumpleaños número 102 de Doña Tiburcia Mendoza, una mujer que se ha convertido en símbolo de fortaleza y sencillez en el barrio Itacurubí. Rodeada del cariño de sus seres queridos, la celebración reunió a familiares, vecinos y amigos que llegaron para rendirle homenaje en una fecha tan especial.
A pesar de algunas dificultades propias de la edad, como la audición y la visión, Doña Tiburcia se mantiene lúcida y con una admirable actitud ante la vida. Durante el festejo, expresó que el secreto de su longevidad radica en la buena alimentación, la fe y la disciplina diaria. Comentó además que inicia sus actividades muy temprano, dedica tiempo a la oración y continúa realizando sus quehaceres cotidianos con normalidad.
Nacida en 1924 en la ciudad de Capiatá, llegó desde muy pequeña a Concepción, donde forjó su vida a base de esfuerzo. Durante décadas trabajó en un humilde puesto en el mercado municipal, actividad que mantuvo hasta hace algunos años, reflejando su espíritu trabajador y perseverante.

Madre de dos hijos, Leonardo y Nicolás Barrios, Doña Tiburcia también disfruta del cariño de una extensa familia que incluye alrededor de 15 nietos y varios bisnietos. Su hogar, aunque humilde, se llenó de vida con un agasajo preparado especialmente para la ocasión, que incluyó asado y otras comidas tradicionales.
El cumpleaños número 102 de Doña Tiburcia no solo fue una celebración familiar, sino también un reconocimiento a una vida ejemplar, marcada por la humildad, el trabajo constante y una fe inquebrantable.
