Tras acompañar los trabajos de limpieza del arroyo Guasú, donde fueron retiradas grandes cantidades de basura, el sacerdote lanzó este domingo un fuerte llamado a la conciencia ciudadana. Cuestionó la contaminación de los cauces hídricos y recordó que tanto las autoridades como la población tienen responsabilidades en el cuidado del medioambiente.

Tras acompañar el sábado los trabajos de limpieza del arroyo Guasú, donde fueron retiradas grandes cantidades de basura, el padre Adrián Florentín lanzó este domingo un contundente llamado a la conciencia ciudadana durante su homilía en la parroquia Nuestra Señora del Rosario y San Antonio de Concepción.
Su reflexión se produjo en un contexto marcado por las inundaciones del viernes, cuando precipitaciones cercanas a los 150 milímetros afectaron a numerosos sectores de la ciudad, y por la indignación que generaron las imágenes de los residuos acumulados en el cauce hídrico.
El sábado, maquinarias y funcionarios de la Gobernación de Concepción realizaron trabajos de limpieza en el arroyo Guasú, a la altura del barrio San Antonio. La intervención fue acompañada de cerca por el propio sacerdote y Cristhian Meza, quienes estuvieron presentes durante las tareas de retiro de los desperdicios que obstruían el cauce.
En ese contexto, el religioso dedicó parte de su homilía dominical a reflexionar sobre el cuidado de la creación, en una línea inspirada en Laudato Si’, la encíclica del papa Francisco que promueve la protección de la casa común.
“Dios no nos dio la creación para destruirla caprichosamente, no nos entregó ríos ni arroyos para convertirlos en basureros. La pobreza no es puerqueza. Anive ñande puerco lomita (dejemos de ser puercos)”, expresó ante los fieles.
El padre Florentín cuestionó prácticas cotidianas como arrojar plásticos, botellas y desperdicios a los arroyos, quemar residuos, destruir espacios verdes y obstruir los desagües con basura.
Advirtió que estas acciones contribuyen al deterioro ambiental y pueden agravar las consecuencias de las lluvias intensas, cuando los cauces se desbordan, las viviendas se inundan y numerosas familias resultan perjudicadas.
“Después llegan las lluvias intensas, se desbordan los cauces, se inundan las viviendas y se deterioran los caminos y muchas familias sufren. Y entonces empezamos a reclamar, a protestar y a buscar responsables”, manifestó.
Sin embargo, el sacerdote también reconoció que las instituciones públicas tienen obligaciones que deben cumplir y que no pueden desentenderse de ellas, aunque insistió en que la ciudadanía también debe asumir su parte de responsabilidad.
“Ciertamente, las autoridades tienen responsabilidades que no pueden eludir, pero también nosotros debemos preguntarnos: ¿cuánto hemos contribuido al deterioro de nuestra casa común?”, reflexionó.
En uno de los momentos más contundentes de su mensaje, el religioso cuestionó la contradicción entre las conductas cotidianas y los reclamos que surgen cuando se producen emergencias.
“No podemos convertirnos en agentes de destrucción durante todo el año y pretender ser solamente víctimas inocentes de nuestra propia irresponsabilidad cuando aparecen las consecuencias”, sostuvo.
La homilía adquiere especial relevancia considerando que el propio sacerdote estuvo presente durante los trabajos de limpieza del sábado, en los que se retiró una importante cantidad de residuos acumulados en el arroyo Guasú.
El mensaje del padre Adrián Florentín dejó una reflexión sobre la responsabilidad compartida entre las autoridades y la ciudadanía, recordando que el cuidado del medioambiente constituye también un compromiso con el bienestar colectivo y con las familias que sufren las consecuencias de las inundaciones.
