El avance de Paraguay como destino de inversiones generó una inusual y contundente reacción desde Brasil. Durante un acto oficial, el alcalde de São Paulo, Ricardo Nunes, lanzó un desesperado pedido a Google para que mantenga sus operaciones en territorio brasileño y no migre hacia el país vecino.

La declaración se produjo en el marco de la inauguración de un complejo de ingeniería de la compañía en la ciudad paulista, donde el jefe comunal se dirigió directamente al presidente de Google Brasil, Fábio Coelho. “¡Google no se va para allá, por Dios, fabriquen aquí!”, exclamó, reflejando la creciente preocupación por la salida de empresas hacia Paraguay.
El fenómeno, ya conocido como “efecto Paraguay”, evidencia el cambio en el mapa regional de inversiones. La combinación de bajos impuestos, energía limpia y costos competitivos posiciona al país como un polo cada vez más atractivo, superando incluso a mercados tradicionales como Brasil.
Según datos recientes, al menos 232 empresas brasileñas trasladaron operaciones o abrieron filiales en Paraguay. Además, las consultas para migrar desde São Paulo aumentaron un 50%, mientras que más de 23.500 brasileños solicitaron residencia permanente en territorio paraguayo durante el último año.
El contraste fiscal es uno de los factores determinantes. Mientras Brasil mantiene una carga corporativa cercana al 34%, junto a un sistema tributario complejo, Paraguay ofrece el denominado “triple 10”: 10% de impuesto a la renta empresarial, 10% de IVA y 10% de impuesto a la renta personal, sumado a una de las tarifas energéticas más bajas de la región gracias a Itaipú.
En paralelo, Paraguay consolida su posicionamiento estratégico con la llegada de referentes globales como Peter Thiel, Cully Cavness y Xavier Niel, además de proyectos tecnológicos de alto impacto, como la instalación de un Centro de Cómputo de Inteligencia Artificial en cooperación con Taiwán.
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