Las dos licitaciones, que representan una inversión conjunta superior a G. 1,08 billones, fueron convocadas en mayo de este año. Sin embargo, a más de cinco meses de su publicación y 83 días después de la apertura de ofertas, los procesos continúan en etapa de evaluación, mientras la ruta PY22 presenta un avanzado estado de deterioro que pone en riesgo a miles de usuarios.

La incertidumbre continúa en torno a dos de los proyectos de infraestructura vial más importantes del departamento de Concepción: la rehabilitación de la ruta PY22, en el tramo Concepción–Vallemí–San Lázaro, y la construcción y mejoramiento de los accesos a la futura planta industrial de Paracel.
Ambas licitaciones fueron publicadas por el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) el 22 de mayo de 2026, mientras que la recepción y apertura de ofertas se realizaron el pasado 6 de agosto.
Desde entonces, transcurrieron 83 días sin que se registre una adjudicación en el portal de la Dirección Nacional de Contrataciones Públicas (DNCP).

En total, han pasado 154 días desde la publicación de los llamados, sin que hasta la fecha exista una definición pública sobre las empresas que ejecutarán los trabajos ni una fecha concreta para el inicio de las obras.
Concepción–Vallemí: una ruta que no puede seguir esperando
La licitación identificada con el ID N.º 488061 contempla la rehabilitación, mejoramiento y mantenimiento de 181,3 kilómetros de la ruta PY22, divididos en tres lotes, con una inversión referencial de G. 819.864 millones.
El proyecto constituye una intervención fundamental para recuperar uno de los principales corredores logísticos del norte del país, utilizado diariamente por transportistas, productores, empresas industriales y pobladores de numerosas comunidades.
Sin embargo, mientras el proceso administrativo continúa sin definiciones, la situación de la carretera sigue siendo motivo de profunda preocupación.

La ruta Concepción–Vallemí presenta un avanzado deterioro de su carpeta asfáltica, con numerosos baches de grandes dimensiones, sectores con pérdida de pavimento y condiciones de circulación que representan un peligro permanente para los usuarios.
Transportistas y pobladores han denunciado reiteradamente que el estado de la vía obliga a realizar maniobras peligrosas para evitar los pozos, incrementando el riesgo de accidentes y provocando daños mecánicos en los vehículos.
La situación resulta especialmente preocupante para el transporte pesado, considerando que este corredor constituye una vía fundamental para el traslado de cemento, cal y otros productos industriales de la región.
A esto se suma la preocupación por la insuficiencia de los trabajos de mantenimiento y bacheo, mientras se aguarda una rehabilitación integral cuya fecha de inicio continúa siendo incierta.
Cada día que transcurre sin una solución representa mayores riesgos para los conductores, mayores costos logísticos y un deterioro progresivo de una infraestructura estratégica para el desarrollo económico del departamento.
Acceso a Paracel: otra inversión estratégica que continúa pendiente
Una situación similar se presenta con la licitación identificada con el ID N.º 488092, correspondiente al llamado N.º 07/2026, que contempla la rehabilitación y mejoramiento de aproximadamente 37,84 kilómetros de accesos estratégicos en el departamento de Concepción, incluyendo el acceso a la futura planta industrial de Paracel.
El proyecto cuenta con un presupuesto referencial de aproximadamente G. 269.224 millones y comprende distintos tramos de conexión con la ruta PY22, además de accesos y variantes destinados a mejorar la conectividad regional.
Al igual que la licitación Concepción–Vallemí, el llamado fue publicado el 22 de mayo y recibió ofertas el 6 de agosto.
A 83 días de aquella fecha, el procedimiento también permanece en evaluación, sin adjudicación publicada.
Estas obras representan una inversión estratégica para el departamento, tanto por su importancia para la conectividad de las comunidades como por su potencial para fortalecer la actividad industrial, comercial y logística de la región.

Más de G. 1 billón en obras que esperan definiciones
En conjunto, ambos proyectos representan una inversión referencial de aproximadamente G. 1.089.088 millones, equivalente a más de un billón de guaraníes.
Las intervenciones forman parte de un programa de rehabilitación y mantenimiento vial bajo la modalidad CREMA, que contempla no solamente la recuperación de las carreteras, sino también su conservación mediante niveles de servicio establecidos contractualmente.
No obstante, la falta de una definición sobre las adjudicaciones genera interrogantes acerca de los plazos administrativos y del cronograma previsto para la ejecución de las obras.
Si bien los procedimientos de evaluación requieren el cumplimiento de exigencias técnicas, económicas y legales, la situación actual de la ruta PY22 exige respuestas concretas por parte de las autoridades.
¿Cuánto más deberán esperar los usuarios?
Han transcurrido 159 días desde que el MOPC publicó las licitaciones y 83 días desde que las empresas presentaron sus propuestas económicas.
Mientras tanto, la población continúa aguardando respuestas sobre cuándo comenzarán las obras que permitirán recuperar una de las carreteras más importantes del norte del Paraguay.
La preocupación no se limita a los plazos administrativos. Se trata de una cuestión de seguridad vial, competitividad económica y conectividad para miles de ciudadanos que dependen diariamente de estas rutas.
Ante esta situación, resulta fundamental que el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones informe públicamente sobre el avance de ambos procesos, los motivos por los cuales todavía no se concretaron las adjudicaciones y los plazos estimados para el inicio de los trabajos.
Asimismo, resulta urgente garantizar intervenciones de mantenimiento y seguridad vial en los sectores más deteriorados de la ruta Concepción–Vallemí mientras se completa el proceso licitatorio.
La rehabilitación de la PY22 no puede seguir siendo únicamente una promesa administrativa mientras sus usuarios continúan enfrentando diariamente una carretera en condiciones cada vez más peligrosas.
La pregunta que permanece sin respuesta es clara: ¿cuánto tiempo más deberá esperar Concepción para contar con rutas seguras y transitables?
