Las elecciones municipales de 2026 confirmaron una transformación política que viene madurando desde hace varios años. La reelección contundente de Berni Villalba, la mayoría colorada en la Junta Municipal, el voto cruzado, el crecimiento de nuevas figuras y la derrota sin precedentes del PLRA, dibujan un escenario distinto al de la histórica “Concepción por siempre liberal”. Al mismo tiempo, nombres como Ariel Ferreira, Eliseo Guggiari y Guillermo “Memo” Valdez aparecen como figuras a tener en cuenta de cara al futuro.

Las elecciones municipales de 2026 no dejaron solamente ganadores y perdedores. Dejaron señales sobre cómo está cambiando el comportamiento político de Concepción, una ciudad que durante décadas estuvo profundamente identificada con el liberalismo y que hoy atraviesa una etapa de consolidación colorada.
El punto de quiebre se produjo en 2021, cuando Berni Villalba llegó a la Intendencia y puso fin a 26 años sin victorias de la ANR en el distrito de Concepción. Aquella elección ya había significado un cambio histórico. Cinco años después, el resultado de 2026 confirmó que no se trató de un fenómeno aislado.
En 2015, Alejandro “Tati” Urbieta había ganado la Intendencia por el PLRA con 11.539 votos, frente a los 9.832 obtenidos por Oscar Miranda, una diferencia de 1.707 votos. En 2021, Berni Villalba alcanzó 13.070 votos y superó por 5.630 a Ramonita Mendoza, quien obtuvo 7.440. En 2026, Villalba fue reelecto con 16.475 votos frente a los 8.468 de Urbieta, llevando la diferencia a 8.007 votos. Algo histórico.
La secuencia es contundente. En poco más de una década, el distrito de Concepción pasó de una victoria liberal a dos triunfos consecutivos de la ANR, cada uno con una ventaja mayor que el anterior. La elección de 2026 terminó representando, además, la derrota más grande sufrida por el PLRA en esta etapa reciente de las municipales concepcioneras.

Berni creció y volvió a superar a su propia lista
Uno de los datos que mejor explica el peso político de Berni Villalba aparece al comparar la elección de intendente con la de concejales. Villalba obtuvo 16.475 votos, mientras la Lista 1 para la Junta Municipal registró 16.110 en el último corte analizado.
Es decir, el intendente consiguió 365 votos más que su propia lista legislativa. El dato sugiere la existencia de un voto personal hacia Berni, proveniente incluso de electores que no necesariamente acompañaron íntegramente a la ANR para la Junta.
En la principal oposición ocurrió lo contrario. Tati Urbieta obtuvo 8.468 votos, mientras la Lista 2 para concejales alcanzó 8.575. La nómina opositora consiguió 107 votos más que su candidato a intendente.
Ese comportamiento expone una fuga electoral importante. Hubo personas que respaldaron a candidatos de la alianza para la Junta Municipal, pero decidieron no acompañar a Tati a la Municipalidad.
La diferencia permite una lectura política clara: Berni tuvo MÁS arrastre personal que su lista; Tati tuvo MENOS arrastre en la suya.
También hubo una reducción de los votos en blanco respecto de procesos anteriores y, dentro de la propia elección de 2026, se observó una diferencia entre las dos categorías: para intendente hubo 979 votos en blanco, mientras para Junta Municipal se contabilizaban 636 en el corte analizado. El comportamiento refuerza la idea de un electorado dispuesto a diferenciar su voto según la candidatura.

El recuerdo de las administraciones anteriores pesó sobre Tati
“Tati” Urbieta apostó a una campaña visible, con presencia territorial, actividad en redes sociales, cierres de calles con artistas. Un Tati «de la gente». También buscó mostrarse cercano al ciudadano común, utilizando sus plataformas digitales para conectar con el concepcionero “de la calle”.
Sin embargo, la estrategia no logró traducirse en arrastre electoral. La elección mostró que parte importante del electorado volvió a mirar sus anteriores administraciones antes de decidir. La memoria política terminó pesando más que la campaña actual y Tati no consiguió recuperar el volumen electoral que el PLRA necesitaba para disputar seriamente la Intendencia. Al fin y al cabo, en sus propias internas, se demostró que «no era el mejor candidato para enfrentar a Berni»
El problema liberal tampoco nació en 2026. En 2021, la candidatura de Ramonita Mendoza ya había significado una derrota severa para el partido. Cinco años después, el PLRA volvió a quedar muy lejos del Ejecutivo municipal, esta vez con una diferencia todavía mayor y sin aprender de sus errores.
La situación abre inevitablemente un debate interno: si el liberalismo concepcionero quiere recuperar la Intendencia, deberá evaluar mejor sus figuras, construir liderazgos con mayor aceptación ciudadana y evitar depender exclusivamente del peso histórico de sus siglas.

Ocho bancas: la ANR también domina la Junta Municipal
La victoria colorada no se limitó a la Intendencia. La Lista 1 alcanzó 16.110 votos para la Junta Municipal y obtuvo 8 de las 12 bancas mediante el sistema D’Hondt.
La Lista 2, Unidos por Concepción, consiguió 8.575 votos y se quedó con cuatro escaños. Y aquí cabe resaltar que el 80% de los votos, lo consiguieron los liberales que integran la Alianza.
Esto significa que la ANR controla dos tercios de la Junta Municipal. No es un dato menor: además de retener la Intendencia, el oficialismo contará con una mayoría amplia para acompañar su gestión durante el próximo periodo. Encima, estamos hablando de que, por primera vez en la historia, la ANR tiene una mayoría en la Junta Municipal de Concepción.
La composición también refleja otra característica central de esta elección: el peso del voto preferencial. El elector no se limitó a marcar una lista, sino que alteró de manera considerable el orden original de las candidaturas.

Ariel Ferreira: no es nuevo, pero llegó su momento
El caso más llamativo fue el de Ariel Ferreira. Era la opción 12 de la Lista 1 y terminó encabezando todas las preferencias con 3.043 votos, convirtiéndose en el concejal más votado de Concepción.
Sin embargo, sería incorrecto describirlo simplemente como una figura nueva. Ferreira ya tenía recorrido político, incluso enfrentándose a Berni en las internas del 2021, pero en 2026 encontró su momento de mayor proyección. Su resultado representa un verdadero resurgimiento, ahora acompañado por una estructura partidaria sólida y un respaldo ciudadano mucho más fuerte.
Pasar de la opción 12 al primer lugar demuestra, además, hasta qué punto el voto preferencial puede modificar la lógica interna de una lista.
Su desempeño lo posiciona como uno de los dirigentes con mayor proyección dentro del partido colorado. Si logra capitalizar políticamente este resultado, podría convertirse en uno de los protagonistas del proceso de renovación colorada en Concepción en conjunto con la diputada Virina Villanueva.

Christian Meza y el peso del liderazgo departamental
Christian Meza quedó tercero entre todos los concejales electos, con 2.568 votos, y segundo dentro de la ANR.
Su desempeño aparece estrechamente relacionado con el liderazgo de la gobernadora Liz Meza, una de las principales figuras coloradas del departamento.
La ANR ya había dado una señal importante en 2023 con la llegada de Liz Meza a la Gobernación, convirtiéndose en la segunda administración colorada de Concepción. Ese resultado, sumado al dominio municipal actual, demuestra que el crecimiento colorado no se limita únicamente a la figura de Berni.

Lelly, Lang Ferri, Argüello y nuevos nichos electorales
Otra de las sorpresas fue Lelly Acosta, quien obtuvo 1.199 votos. Su caso resulta interesante porque, además de ser su primera incursión política, anteriormente había representado sectores ubicados en la oposición interna colorada y, sin embargo, consiguió incorporarse con fuerza al nuevo esquema partidario.
Gerardo Lang Ferri, con 1.177 votos, construyó buena parte de su campaña sobre una conexión importante con jóvenes y sectores universitarios, consiguiendo consolidar una base electoral propia nada discutible. Además de destacar que ambos, tanto Lelly como Gerardo provienen del mismo equipo político liderado por el concejal Departamental Oscar Cabral, quién también gana espacio en el tablero político departamental.
Carlitos Argüello también fue una de las revelaciones. Pasó de 679 votos en 2021 a 1.147 en 2026, un crecimiento de 468 votos, aproximadamente 68,9%. Su perfil, proveniente del mundo artístico, le permitió ampliar su llegada más allá del electorado político tradicional.
Ese crecimiento coincide con la caída experimentada por Fredy Medina, quien pasó de 2.201 votos en 2021 a 1.357 en 2026. Medina renovó cómodamente su banca, pero perdió 844 votos respecto de la elección anterior.
Una explicación posible es que ambos terminaron compitiendo por sectores similares del electorado colorado. Mientras Medina perdió una parte significativa de su caudal, Argüello creció con fuerza.

Mariela Dávalos y el voto profesional
Mariela Dávalos, con 1.310 votos, también consiguió un resultado importante. Su candidatura logró penetración especialmente entre sectores profesionales y vinculados al ámbito médico. Además de llegar a zonas periféricas del casco urbano.
Su desempeño demuestra que dentro de la ANR no todo el voto respondió a estructuras tradicionales. Algunas candidaturas consiguieron construir nichos propios, vinculados a determinados sectores sociales y profesionales.

Mauricio Centurión y una banca construida en equipo
La última banca colorada tuvo una definición mucho más ajustada entre jóvenes. Mauricio Centurión ingresó con 1.086 preferencias, mientras que su principal competidor Manu Ojeda quedó fuera con 1.018.
El resultado de Mauri también debe observarse desde la continuidad de un equipo político-familiar. En 2021, Patricia Coronel había conseguido 1.447 votos. En 2026, Mauricio tomó la posta y logró conservar el espacio dentro de la Junta. Y además, señalar que Mauricio, captó más votos que los concejales Fernando Ruiz y Lelis Ledesma.
Su posicionamiento se apoya además en el trabajo político de Ytalo Centurión, exconcejal y reconocido dirigente deportivo, y en la trayectoria de Patricia Coronel, quien tuvo una participación destacada dentro del legislativo municipal.
Mauricio es otra figura que aparece como otro dirigente joven que comienza a ganar espacio dentro del coloradismo concepcionero. Teniendo en cuenta sus méritos personales y el camino que empezó a construirse solo.

El caso Lupi Guggiari: crecer desde la oposición
Si Ariel Ferreira representa una de las figuras de mayor proyección dentro de la ANR, Eliseo “Lupi” Guggiari Doria aparece como el gran nombre emergente de la oposición.
Su crecimiento fue extraordinario. En 2021 había obtenido 1.401 votos; en 2026 llegó a 2.833. Sumó 1.432 preferencias y prácticamente duplicó su caudal electoral.
Terminó como el candidato más votado de la Lista 2 y segundo entre todos los postulantes a concejal de Concepción, solamente detrás de Ferreira.
El resultado adquiere mayor relevancia porque Guggiari construyó su crecimiento siendo oposición en un escenario actualmente controlado por la ANR. Durante su paso por la Junta Municipal se caracterizó por mantener una postura crítica, un discurso directo y una personalidad tajante frente al oficialismo.
También existe un componente histórico y familiar. Eliseo continúa una tradición política marcada por su padre, el recordado Modesto Luis “Fierro” Giuggiari, exsenador de la Nación, exgobernador de Concepción y uno de los principales referentes departamentales del PLRA.
Pero reducir su resultado únicamente al peso del apellido sería injusto. Los 2.833 votos demuestran que consiguió desarrollar una identidad electoral propia y posicionarse como una de las figuras con mejores perspectivas dentro del liberalismo concepcionero e incluso con proyección a ocupar otros puestos a nivel nacional mediante su equipo político.

Fernando Ruiz y la fidelidad de una estructura
Fernando Ruiz constituye uno de los casos más estables. En 2021 obtuvo 1.106 votos y en 2026 alcanzó 1.067. Perdió apenas 39 votos.
Su estrategia volvió a apoyarse en el equipo político que lo acompaña desde hace años y logró conservar prácticamente intacta su base electoral.
Además, protagonizó una de las definiciones más ajustadas de la elección: superó por apenas tres votos a Ña Lelis, quien terminó con 1.064 preferencias.
Omar González mantiene vigencia
El Dr. Omar González pasó de 1.590 votos en 2021 a 1.106 en 2026, una disminución de 484 votos.
Pese al descenso, consiguió nuevamente una banca y continúa siendo una figura válida dentro de la oposición. Su juventud, compromiso político y participación en proyectos le permiten conservar un espacio propio con posibilidades de crecimiento.
La caída electoral no necesariamente significa una pérdida definitiva de relevancia, pero sí plantea el desafío de recuperar parte del caudal que consiguió en la elección anterior.
Ña Lelis y el peso de una estructura consolidada
Ña Lelis Ledesma ingresó con 1.064 votos y consiguió la cuarta banca de la Lista 2 (aunque creíamos que podría haber conseguido más).
Su candidatura se benefició de una estructura política consolidada relacionada con su esposo, el actual diputado Emilio Pavón, una de las figuras con mayor peso dentro del liberalismo departamental.
La diferencia con Fernando Ruiz fue mínima: solamente tres votos separaron al tercero y cuarto de la lista opositora.

Una tercera fuerza que dejó un nombre: Memo Valdez
Fuera de la tradicional disputa entre ANR y PLRA, también apareció una candidatura que merece atención.
Guillermo “Memo” Valdez, un joven candidato del Partido Patria Querida dentro de la Alianza Juntos por Concepción, Lista 123, opción 2, obtuvo 318 votos.
La cifra está lejos de los principales candidatos colorados y liberales, pero adquiere relevancia por las condiciones en las que desarrolló su campaña.
Valdez llegó como un auténtico outsider, sin una estructura política importante, sin grandes recursos económicos y con una campaña realizada prácticamente a pulmón. Utilizó intensamente las redes sociales, recorrió espacios públicos e incluso salió a los semáforos para presentarse personalmente ante los ciudadanos.
En su primera incursión electoral consiguió superar a cualquier otro candidato ubicado fuera del tradicional eje ANR-PLRA y obtuvo MÁS votos que otras desgastadas figuras que llevan varios procesos intentando construir una tercera alternativa.
No consiguió una banca, pero sí dejó una base política interesante. En un escenario fuertemente polarizado, captar 318 votos sin estructura partidaria tradicional representa un punto de partida que podría otorgarle proyección futura si consigue sostener el trabajo territorial.
El voto preferencial alteró las listas
Los resultados demostraron que el elector concepcionero hizo uso efectivo de las preferencias.
Ariel Ferreira pasó de la opción 12 al primer lugar. Fernando Ruiz, opción 6 de la Lista 2, terminó tercero dentro de su sector. Ña Lelis, opción 7, terminó cuarta.
También hubo candidatos que crecieron considerablemente respecto de 2021. Además de Giuggiari y Argüello, Amado Vera pasó de 498 a 874 votos, un incremento de 376 preferencias, aunque no logró alcanzar una banca.
En la Lista 2 también crecieron Blasia Benítez, de 61 a 204 votos, y Omar Velázquez, de 105 a 218. Ambos duplicaron ampliamente sus caudales anteriores, aunque continuaron lejos de la zona de elección.
El dato confirma que las posiciones originales dejaron de ser determinantes. El ciudadano terminó construyendo su propio orden dentro de las listas.
El liberalismo conserva figuras, pero debe encontrar candidato
El PLRA no desapareció electoralmente. Conservó cuatro bancas en la Junta y cuenta con figuras como Eliseo Guggiari, Fernando Ruiz, Omar González y Ña Lelis Ledesma, todos con estructuras o bases electorales importantes.
El problema aparece al trasladar esa fortaleza hacia la Intendencia. La elección de 2026 dejó una contradicción difícil de ignorar: la lista opositora obtuvo más votos que su candidato a intendente. Esto significa que existió un electorado dispuesto a respaldar dirigentes liberales o aliados para la Junta, pero dijeron no a Tati Urbieta.
El desafío del PLRA pasa entonces menos por comprobar si todavía tiene votos y más por encontrar una figura capaz de reunirlos.

De “Concepción por siempre liberal” a un nuevo predominio colorado
Durante décadas, hablar de política municipal en Concepción implicaba inevitablemente hablar de una fortaleza liberal. La ANR viene trabajando para modificar esa percepción. Lo hizo en 2021 al recuperar la Intendencia después de 26 años. Volvió a dar una señal en 2023 con la llegada de Liz Meza a la Gobernación y terminó de consolidarla en 2026 con la reelección de Berni Villalba y una mayoría de ocho concejales.
La frase “Concepción por siempre liberal” ya no describe el escenario político actual. Hoy la ANR controla la Intendencia, posee mayoría en la Junta y gobierna el departamento. Pero quizás su principal ventaja no esté solamente en ocupar esos espacios, sino en haber conseguido combinar liderazgos consolidados con una nueva generación de dirigentes que empieza a obtener votos propios.
Con la mirada puesta en las elecciones generales de 2028, el nuevo mapa político de Concepción adquiere todavía más relevancia. En ese proceso volverán a estar en juego la Gobernación, bancas en Diputados y Senado, además de la disputa presidencial. La ANR llega con una ventaja territorial evidente y con figuras de peso como Arturo Urbieta y Virina Villanueva, representantes de Concepción en la Cámara de Diputados. El desafío colorado será administrar correctamente un tablero que hoy le resulta favorable: sostener la unidad, evitar fracturas internas y transformar su fortaleza electoral en gestión, obras y desarrollo. Si pretende consolidar este ciclo político, le conviene que Concepción muestre resultados concretos.
El PLRA, en cambio, llega obligado a una revisión mucho más profunda. Actualmente su principal representación por Concepción en la Cámara Baja recae en Emilio Pavón, en un contexto donde el partido viene perdiendo terreno electoral y espacios de poder que históricamente consideraba propios. La derrota municipal de 2026 debería abrir una etapa de autocrítica, reflexión y búsqueda de nuevos liderazgos capaces de reconectar con un electorado que se fue alejando. El liberalismo todavía conserva dirigentes con votos y estructuras importantes, pero necesita convertir esas individualidades en un proyecto político competitivo y recuperar figuras capaces de representar a una base que durante décadas fue determinante en Concepción.
Así, 2026 puede terminar siendo mucho más que una elección municipal: puede funcionar como la antesala de la gran disputa de 2028. La ANR tendrá que demostrar que sabe administrar el poder que acumuló; el PLRA, que todavía tiene capacidad de renovarse y volver a competir. Ahí probablemente se juegue buena parte del próximo capítulo político de Concepción.

Un mapa político con nuevos protagonistas
Las elecciones municipales dejaron tres nombres especialmente interesantes para observar hacia adelante.
Ariel Ferreira representa el resurgimiento de una figura con experiencia que finalmente encontró su mejor momento electoral y un acompañamiento partidario importante.
Eliseo Guggiari representa una oposición capaz de crecer incluso en un escenario adverso, con identidad propia, postura crítica y un caudal electoral que prácticamente duplicó en cinco años.
Y Memo Valdez representa una tercera vía todavía pequeña, pero capaz de demostrar que también existe espacio para outsiders que construyan su candidatura desde abajo y por fuera de las grandes estructuras.
La gran conclusión de estas municipales 2026 es que Concepción ya no está simplemente atravesando una alternancia partidaria. Está viviendo una reconfiguración política. Y ahora con la operación de varios proyectos, es momento que el partido Colorado pueda acompañar este progreso y no desperdiciar ninguna obra para Concepción.
La ANR consolidó poder. El PLRA conserva una base importante, pero necesita redefinir liderazgos y buscar un norte. Y por debajo de ambos empiezan a aparecer figuras que intentan romper una polarización histórica.
El próximo ciclo político probablemente dependerá de quién consiga interpretar mejor esas señales.
