Luis Alberto “Chito” Bordón, empresario del rubro de estaciones de servicio en Concepción, señaló que los precios actuales ya resultan difíciles de sostener y advirtió que, si continúan las tensiones internacionales, el diésel podría incluso superar los G. 10.000 por litro antes de fin de año.

El precio podría superar los G. 10.000 si persiste la crisis internacional

La preocupación por una nueva suba de los combustibles vuelve a instalarse con fuerza en el sector privado. El empresario concepcionero Luis Alberto “Chito” Bordón sostuvo que el incremento de los precios internacionales ya está golpeando directamente a los importadores y que una corrección en los valores de venta sería prácticamente inevitable.

Bordón explicó que Paraguay depende completamente de la importación de combustibles, por lo que cualquier variación en el mercado internacional termina trasladándose al país. Indicó además que los productos terminados que adquieren los emblemas privados registran actualmente valores muy elevados en el exterior.

En su caso particular, señaló que todavía mantiene el diésel común a G. 9.140 por litro debido a que cuenta con un remanente adquirido anteriormente. Sin embargo, aseguró que ese precio ya es “insostenible”, teniendo en cuenta los nuevos costos de reposición manejados por los importadores.

El empresario advirtió que el problema no se limita únicamente a las estaciones de servicio, ya que un aumento del gasoil termina repercutiendo directamente en el transporte, la producción y la distribución de mercaderías, generando un efecto en cadena sobre el costo de vida de la población.

Según Bordón, la situación internacional, principalmente los conflictos que afectan las rutas y zonas estratégicas vinculadas al petróleo, mantiene una fuerte presión sobre los precios. En ese contexto, sostuvo que, si las tensiones continúan, el diésel podría superar sin mayores dificultades la barrera de los G. 10.000 por litro antes de finalizar el año.

También cuestionó las diferencias existentes entre los precios manejados por los emblemas privados y Petropar, señalando que todos dependen esencialmente de los mismos mercados internacionales para abastecerse. Afirmó que esta situación genera una fuerte distorsión y dificulta la competencia para las empresas privadas.

Bordón insistió en que el escenario resulta especialmente preocupante por el efecto que una nueva suba podría tener sobre la economía nacional, considerando que el combustible constituye uno de los principales componentes de la estructura de costos de prácticamente todos los sectores productivos.