El caso de Félix Gómez, un hombre de 63 años con discapacidad, despertó una importante cadena de solidaridad. Tras expresar que una de sus principales necesidades era contar con un sanitario propio, personas de buen corazón hicieron posible la construcción y entrega de un baño completamente equipado en su vivienda.

Félix Gómez se muestra feliz por el cariño y la solidaridad de la gente.

Félix Gómez, vecino del barrio San Antonio de Concepción, había compartido el mes pasado con nuestro medio la difícil situación que atravesaba. El hombre relató que se encontraba vendiendo caramelos para generar ingresos, luego de dejar de percibir una ayuda mensual de G. 200.000 que recibía de la Escuela Taller durante la administración municipal de Berni Villalba. Según explicó, tras la finalización de aquel periodo, dejó de recibir dicho aporte.

Tras conocerse su historia, un grupo de amigos y personas solidarias decidió movilizarse para brindarle asistencia. Inicialmente acercaron alimentos no perecederos y otros elementos de primera necesidad.

Fue entonces cuando una de las personas que colaboró, y que prefirió mantener su identidad en el anonimato, le preguntó a Félix qué era lo que más necesitaba. Su respuesta fue sencilla, pero reflejaba una necesidad fundamental: tener un baño propio.

Hasta ese momento, debido a que no contaba con un sanitario en su vivienda, Félix debía recurrir a casas vecinas para realizar sus necesidades fisiológicas.



La petición generó nuevamente la reacción solidaria de varias personas y finalmente el anhelo pudo convertirse en realidad. La construcción culminó la semana pasada y actualmente Félix ya dispone de un sanitario propio, además de los elementos e insumos necesarios para su utilización.

La solidaridad no terminó allí. Un hombre, quien también solicitó permanecer en el anonimato, se comprometió a entregarle mensualmente los G. 200.000 que anteriormente recibía de la Escuela Taller, representando así un importante respaldo para su economía cotidiana.

El caso de Félix demuestra cómo la difusión de una necesidad y la rápida respuesta de personas solidarias pueden generar cambios concretos en la vida de quienes atraviesan situaciones difíciles. Una cadena de ayuda que comenzó con alimentos terminó haciendo realidad algo tan básico y necesario como contar con un baño digno en su propio hogar.