Con apenas 23 años, Mauricio Centurión decidió dar el paso hacia la política municipal luego de transitar por espacios universitarios, deportivos, sociales y laborales. Candidato a concejal de Concepción por la Lista 1 Opción 7, plantea una Junta más cercana a los jóvenes y propone avanzar hacia una ciudad más ordenada, transparente y moderna, donde el ciudadano pueda conocer qué se hace con sus impuestos y participar de las transformaciones que atraviesa la ciudad.

A los 23 años, muchos jóvenes recién comienzan a descubrir qué camino quieren seguir. Mauricio Centurión asegura haber encontrado parte del suyo en una palabra: servir.
No habla de una trayectoria política extensa. Habla, en cambio, de experiencias que fueron moldeando su manera de entender el liderazgo: representar a otros en la universidad, trabajar desde organizaciones juveniles, asumir responsabilidades dentro de un club deportivo y desenvolverse también en el ámbito privado.
Hoy quiere trasladar ese aprendizaje a un escenario diferente: la Junta Municipal de Concepción.
“Quiero crecer como persona, pero también quiero que crezca mi ciudad”, resume.
Sus primeros pasos en espacios de liderazgo
Una de sus primeras experiencias de representación llegó desde la Universidad Nacional de Concepción, donde ejerció la representación estudiantil.




Fue allí, explica, donde comenzó a comprender que ocupar un espacio de decisión no significa únicamente expresar una posición personal.
Muchas veces, señala, existen personas con las mismas inquietudes y necesidades, pero que no encuentran el espacio, el respaldo o la posibilidad de plantearlas. Para Mauricio, la responsabilidad de un representante consiste precisamente en convertirse en esa voz.
Tras culminar su formación universitaria, aquella experiencia comenzó a conectarse con otra preocupación: las dificultades que aparecen para los jóvenes cuando abandonan las aulas e intentan abrirse camino profesionalmente.
Esa realidad es hoy uno de los sectores sobre los que pretende trabajar desde la Junta.
El deporte le mostró otra realidad de Concepción
Pero una de las experiencias que Mauricio recuerda con mayor carga emocional ocurrió lejos de las aulas y de cualquier institución política.
Durante dos años formó parte del Club General Garay.
Allí, asegura, conoció de cerca una realidad que muchas veces permanece invisible: familias para las cuales el deporte representa mucho más que una competencia.







Vio a niños y jóvenes encontrar en un club un espacio de acompañamiento y a padres agradecer simplemente porque alguien estaba cuidando, orientando y ofreciendo un lugar a sus hijos.
“No tiene precio”, expresa al recordar esos momentos.
Para Mauricio, ganar no siempre significaba levantar un campeonato. A veces la recompensa estaba en conseguir una sonrisa, acompañar a un jugador o recibir el agradecimiento de una familia.
Aquella experiencia, asegura, terminó convirtiéndose en uno de los principales motivos que lo llevaron a considerar el servicio público como siguiente paso.
Una formación construida desde diferentes espacios
Su recorrido continuó dentro de organizaciones juveniles como la JCI – Cámara Junior, además de experiencias de trabajo conjunto con organizaciones como Rotary, Club de Leones y diferentes agrupaciones ciudadanas.
De esos espacios rescata principalmente una enseñanza: las transformaciones importantes difícilmente se consiguen trabajando de manera aislada.




Como ejemplo menciona la recuperación del sector del Monumento al Indio, donde la articulación entre organizaciones, gestores y autoridades permitió devolver valor a un espacio que actualmente vuelve a ser utilizado por la ciudadanía.
Es justamente ese modelo de articulación el que pretende trasladar a la política municipal.
Que los impuestos vuelvan a los barrios
Entre las propuestas que Mauricio considera prioritarias aparece una vinculada directamente con los recursos municipales.
Su planteamiento consiste en avanzar hacia una distribución territorial más visible de los impuestos, de manera que el ciudadano pueda conocer cuánto aporta su sector y qué inversiones regresan posteriormente a su comunidad.



La intención, explica, es que los vecinos puedan identificar de una manera sencilla dónde fueron destinados los recursos y qué obras pudieron ejecutarse con ellos.
Más que una cuestión administrativa, Mauricio considera que esto podría ayudar a reconstruir la relación entre contribuyente y municipio.
“Que el concepcionero pueda conocer también en qué se destinó su impuesto”, plantea.
Transparencia que llegue al ciudadano
Su propuesta no termina en publicar información.
Mauricio sostiene que la transparencia pierde parte de su utilidad cuando solamente puede acceder a ella quien sabe dónde buscarla.
Por eso propone utilizar con mayor intensidad las herramientas digitales y avanzar hacia un sistema permanente de información municipal, mediante una plataforma o aplicación que acerque al ciudadano datos sobre la gestión, proyectos, recursos y servicios.
La idea responde a una visión generacional: aprovechar herramientas que ya forman parte de la vida cotidiana para reducir la distancia entre las instituciones y la ciudadanía.
Para Mauricio, una Municipalidad moderna no debería esperar que el ciudadano pregunte qué está haciendo.
La información debería llegar hasta él.
Preparar Concepción para lo que viene
Centurión observa además que Concepción atraviesa un momento de transformación con proyectos que pueden modificar su dinámica urbana y económica.
Entre ellos menciona la Costanera y el nuevo gran hospital, además de otros espacios estratégicos como la terminal y los mercados municipales.
Su propuesta es que el municipio no se limite a observar esas transformaciones, sino que se prepare para aprovecharlas.

En el caso de la Costanera, por ejemplo, plantea anticipar el crecimiento comercial y gastronómico que podría producirse en el sector, generando condiciones para emprendedores, pero acompañadas de planificación y ordenamiento.
Una lógica similar propone para otros puntos de la ciudad: ordenar antes que improvisar y acompañar antes que desplazar.
En ese sentido, considera que lugares tradicionales como el actual mercado forman parte de la identidad de Concepción y requieren soluciones construidas junto a quienes trabajan diariamente allí.
Una ciudad que también apueste por sus jóvenes
Si existe un sector que atraviesa prácticamente toda la visión política de Mauricio, es el de los jóvenes.
Le preocupa que su generación se aleje de los espacios donde se toman decisiones y considera que esa distancia puede terminar provocando que otros decidan permanentemente por ellos.
Por eso quiere que su propia candidatura funcione también como un mensaje.

Que un joven pueda competir. Que pueda prepararse. Que pueda proponer. Y que otros jóvenes, independientemente de sus espacios políticos, también se animen a hacerlo.
Entre sus proyectos plantea además generar mecanismos de reconocimiento e incentivo para jóvenes concepcioneros destacados en ámbitos académicos, universitarios, profesionales y otros sectores, buscando que esos reconocimientos puedan representar oportunidades concretas para continuar desarrollándose.
Para Mauricio, esa generación representa un potencial todavía no aprovechado completamente por la ciudad.
“Quiero que también crezca mi ciudad”
Cuando explica por qué decidió ingresar a la política, Mauricio vuelve constantemente sobre la misma idea.
Concepción está cambiando.
Y él no quiere observar ese proceso desde afuera.
Reconoce los avances experimentados por la ciudad durante los últimos años y sostiene que el desafío de las nuevas generaciones será tomar aquello que funciona, incorporar nuevas herramientas y preparar a Concepción para las oportunidades que están llegando.
Por eso también reivindica el voto como una responsabilidad ciudadana. Considera que participar de las elecciones significa asumir parte de la decisión y, posteriormente, tener la legitimidad para controlar, cuestionar y exigir resultados a quienes fueron elegidos.

Su candidatura a la Junta Municipal por la Lista 1 – Opción 7 parte precisamente de ese desafío.
Mauricio Centurión tiene 23 años. No pretende que la juventud, por sí sola, sea considerada un mérito.
Busca que sean su preparación, las experiencias acumuladas, su trabajo y sus proyectos los que sostengan su propuesta.
Y detrás de todo ello aparece una aspiración mucho más sencilla de explicar: crecer profesionalmente sin tener que separar ese crecimiento del lugar donde nació y vive.
“Quiero crecer como persona, quiero que mis negocios crezcan, pero también quiero que crezca mi ciudad”.
Esa frase sintetiza el desafío que Mauricio Centurión decidió asumir: ser parte de una nueva generación que no solamente espera el futuro de Concepción, sino que quiere participar en su construcción.
