Tras asumir Celso Cañete, Félix Gómez dejó de percibir los G. 200.000 que recibía por su labor en la Escuela Taller de Concepción. El hombre, de 63 años y con discapacidad, ahora vende caramelos en inmediaciones de la terminal de ómnibus para generar ingresos.

Félix Gómez, de 63 años, reside en el barrio San Antonio de Concepción y es conocido por sus compañeros de la Escuela Taller por su carácter noble, su predisposición para trabajar y el esfuerzo que realiza pese a su condición.
Desde hace más de cuatro años forma parte del Centro de Formación Profesional Escuela Taller de Concepción, donde seguía un curso de jardinería y, al mismo tiempo, colaboraba con tareas de limpieza dentro de la institución.
Según los datos recabados por Concepción al Día, Félix, debido principalmente a su edad —tiene 63 años—, no figuraba en el Registro Único del Estudiante (RUE) del Ministerio de Educación y Ciencias (MEC). No obstante, continuaba asistiendo al curso de jardinería y desarrollando tareas dentro de la institución, bajo un esquema implementado durante la administración municipal anterior, encabezada por Berni Villalba.
Durante ese periodo, Félix recibía mensualmente G. 200.000 y cumplía con trabajos de limpieza en la Escuela Taller. De acuerdo con personas que conocen su situación, realizaba sus labores con responsabilidad, incluso bajo condiciones climáticas adversas.
Sin embargo, tras la asunción del actual intendente, Celso Cañete, Félix dejó de percibir dicha suma. Desde entonces, su continuidad en la Escuela Taller también se encuentra en incertidumbre.
El hombre asegura que en reiteradas ocasiones le indican que vuelva el lunes para conocer novedades sobre su situación, pero hasta la fecha no volvió a percibir los G. 200.000 que recibía anteriormente.


Ante la falta de ese ingreso, Félix se vio obligado a buscar otra manera de generar dinero. Actualmente, recorre en bicicleta la zona de la terminal de ómnibus de Concepción para vender caramelos y así obtener recursos para su sustento.
Su historia generó preocupación entre sus compañeros y personas que conocen su trayectoria dentro de la Escuela Taller, quienes destacan que, pese a sus limitaciones, siempre mostró predisposición para trabajar y colaborar con la institución.


La inclusión laboral
La situación también pone nuevamente en debate el cumplimiento de las normas relacionadas con la inclusión de personas con discapacidad dentro de las instituciones públicas.
En Paraguay, la Ley N.º 2.479/2004, modificada por la Ley N.º 3.585/2008, establece la obligación de los organismos y entidades del Estado, gobernaciones y municipalidades de incorporar un porcentaje no menor al 5% de personas con discapacidad en sus respectivos planteles.
En el caso de Félix, según los antecedentes recabados, durante la administración anterior se había buscado una alternativa para que pudiera continuar con su formación y, al mismo tiempo, desarrollar tareas dentro de la Escuela Taller.
Ahora, con el cambio de administración municipal, su situación quedó en suspenso y el hombre pasó de realizar tareas en la institución a salir a las calles para vender caramelos.
Mientras espera una definición sobre su continuidad y el pago que dejó de percibir, Félix continúa buscando la manera de salir adelante por sus propios medios, movilizándose en bicicleta por la ciudad y ofreciendo caramelos a los transeúntes.
