Con una Catedral colmada de fieles, Monseñor Cristino Ramos González fue ordenado este sábado como nuevo obispo de la Diócesis de Concepción y Amambay, marcando el inicio de una nueva etapa para la Iglesia Católica en el norte del país.

El obispo promete trabajar con el pueblo y las autoridades

La ceremonia fue presidida por Monseñor Pierre Laurent Jubinville, obispo de San Pedro, acompañado por Monseñor Ricardo Valenzuela y Monseñor Miguel Ángel Cabello, quienes participaron del rito de ordenación episcopal.

Durante la homilía, Jubinville recordó que el nuevo pastor asume su ministerio en una región golpeada por la pobreza, el narcotráfico, la violencia, la desigualdad y el aislamiento de comunidades indígenas, aunque también destacó la solidaridad que caracteriza a su gente.

Mucha emoción en la feligresía

En su primer mensaje, Monseñor Ramos aseguró que llega con la misión de caminar junto al pueblo y trabajar con todos los sectores para enfrentar los problemas sociales. Recordó a los secuestrados Óscar Denis, Edelio Morínigo y Félix Urbieta, y afirmó que existen otros «secuestros» que afectan a la población, como la falta de medicamentos, la pobreza y la exclusión.

El nuevo obispo presentó además su lema episcopal, «Busquen primero el Reino de Dios», que orientará su labor pastoral. Su escudo simboliza el servicio, la Palabra de Dios, la protección de la Virgen María y el compromiso de anunciar el Evangelio con sencillez, justicia y cercanía a los más necesitados.

Minutos antes de consagrarse obispo