Combatir al EPP no requiere aprobación de la prensa

Por Estela Valdés 

La Fiscal General del Estado Sandra Quiñonez, quien además del cargo que ocupa actualmente, viene acompañando los casos de secuestros en nuestro país desde el principio, está empapada del tema, ante este nuevo ataque del grupo criminal que mató a tres jóvenes oficiales dijo a la prensa, que al principio los medios de comunicación tenían un gran “descreimiento” de la existencia de un grupo armado en nuestro país.

Hace una cronología de los hechos, desde el secuestro de María Edith de Debernadi (2001) cuando los medios, según sus expresiones dudaban de la veracidad del hecho porque se la veía hasta con las cejas bien cuidadas, (en alguna prueba de vida publicada tal vez), recuerda también que ante el hallazgo de municiones y embarcaciones en Sanguinas Cué (2003), donde falleció un soldado del brazo armado de patria libre, los medios dijeron que el Ministerio Público y la Policía Nacional plantaron esas evidencias.

Considera que ese periodo de escepticismo (que realmente existió), permitió que el grupo armado se fortaleciera, avanzara y tuviera oportunidad de adiestrar a su gente. En este punto da la impresión que hay un error de percepción acerca de los roles de cada uno.

Los medios de comunicación pueden creer o no, pero es trabajo del Ministerio Público y de la Policía Nacional impedir el fortalecimiento y avance de estos grupos criminales, no de los titulares y líneas editoriales de los medios de comunicación.

¡Pasaron veinte años! Y en este tiempo el EPP secuestró, dejó lisiada y mató a casi medio centenar de personas: civiles nacionales y extranjeros, a policías y militares, tiene en su poder a tres compatriotas; atacan estancias, queman sus bienes e impiden que el ganado llegue hasta las fuentes de agua, hacen daño de todas las maneras posibles.

Es más, si al inicio se dudaba; desde el secuestro y asesinato de Cecilia Cubas en el 2004, los que no creían empezaron a creer, los indiferentes se interesaron, las teorías conspiracioncitas se multiplicaron y la gran mayoría del país empezó a exigir acciones que cortaran de raíz al grupo criminal.

Desde ese tiempo a esta parte, no rescataron a ningún secuestrado, los que volvieron a sus casas fueron liberados, los criminales tienen el control y no es porque los medios de comunicación les otorgan ese poder.

No se trata de convencer ni tener la aprobación de los medios, se trata de atrapar a los criminales, rescatar a los secuestrados y garantizar la seguridad de los paraguayos.

Aunque si llegara a suceder, sería un buen titular y una noticia que a todos nos gustaría publicar.