Estudiantes de dos instituciones educativas del distrito comenzaron el año lectivo en condiciones precarias, desarrollando clases bajo árboles ante la falta de aulas en condiciones adecuadas.

La situación afecta a cerca de 80 alumnos de la Escuela y Colegio Mayor Julio de Otaño, ubicada en Arroyito Centro, así como a estudiantes de la Escuela Mártires de Acosta Ñu, del asentamiento Arroyito Núcleo 4.
En el caso de la Escuela Mayor Julio de Otaño, un pabellón compuesto por tres aulas fue clausurado por peligro de derrumbe, debido a constantes inundaciones que debilitaron la estructura. Como consecuencia, tres grados del tercer ciclo reciben clases bajo árboles, lo que dificulta considerablemente el proceso de enseñanza-aprendizaje, según manifestó una docente.

La realidad en la Escuela Mártires de Acosta Ñu es aún más crítica. Parte de la infraestructura es antigua y continúa en uso ante la falta de alternativas. Un aula construida con paredes de tabla y techo de chapa es utilizada por alumnos del séptimo grado, aunque la mayoría de las actividades se desarrollan bajo árboles para mitigar el intenso calor. Padres y docentes reclaman con urgencia la construcción de nuevas aulas.
En ambas instituciones, la Gobernación de Concepción ejecuta algunas intervenciones. En la Mayor Julio de Otaño se encuentra en etapa de terminación un pabellón de tres aulas, mientras que en Mártires de Acosta Ñu ya está en funcionamiento una cocina depósito construida por el gobierno departamental desde el primer día de clases.

Si bien padres y docentes valoraron estas obras, consideran que resultan insuficientes frente a las múltiples necesidades que presentan ambas comunidades educativas.
