Una donación anónima desde España cumplió el sueño de dos escolares de Concepción que caminaban varios kilómetros cada día para asistir a clases. Las bicicletas, enviadas por una compatriota residente en el exterior, ya están en manos de los pequeños.

Lo que comenzó como una simple visita se convirtió en una cadena de solidaridad. Hernán y Ramón, dos niños del asentamiento Aquino Cue, llegaron días atrás a la casa del profesor Crescencio Ruiz ofreciendo su servicio de limpieza. Mientras trabajaban, vieron una vieja bicicleta arrinconada y le preguntaron si podría vendérsela o regalarla. Cuando el docente quiso saber para qué la necesitaban, la respuesta fue directa y sincera: “Roho haguã escuelape” —“para poder ir a la escuela”.
Los menores, oriundos de Aquino Cué de Concepción, contaron que diariamente caminan largas distancias: uno hasta Santa Rosa y otro hasta San Luis, trayectos que realizan bajo el sol o la lluvia para poder estudiar. Conmovido por la situación, el profesor prometió buscar a alguien dispuesto a donarles una bicicleta y compartió la historia en sus redes sociales, apelando al corazón solidario de la ciudadanía.
La publicación se hizo viral y llegó hasta España, donde una compatriota paraguaya —quien pidió mantener su nombre en reserva— decidió convertirse en la “hada madrina” de los niños. Comunicó que, en el día de su cumpleaños, quería celebrarlo regalando alegría a los pequeños y donó las bicicletas nuevas para ellos. También hizo llegar otros obsequios para sus recreos.

Este gesto fue recibido con profunda emoción por el docente, y los propios niños, quienes ya no deberán caminar kilómetros cada mañana. Crescencio destacó que actos como este demuestran el espíritu solidario de los paraguayos en el exterior, especialmente de las kuña katupyry que, aun lejos, siguen sosteniendo a su gente.
“Objetivo logrado: ya no caminarán hasta la escuela”, expresó el profesor en su mensaje de agradecimiento, recordando que la generosidad es un valor que siempre embellece el corazón del paraguayo.
