Una historia de lucha, disciplina y fe se vivió este martes 6 de enero en el Hospital Día Oncológico de Concepción, donde Celia García, de 48 años, culminó su última sesión de quimioterapia tras enfrentar un cáncer de colon. Desde lejos, familiares y seres queridos llegaron para sorprenderla y celebrar juntos el cierre de una etapa marcada por el esfuerzo y la fortaleza.

Celia, oriunda del distrito de Guayaibí, departamento de San Pedro, recorrió kilómetros durante meses para acceder a su tratamiento oncológico en Concepción. Fueron ocho sesiones de quimioterapia, realizadas cada 21 días, que hoy llegan a su fin con un resultado alentador y un profundo impacto emocional para todos los presentes.
Al respecto, el oncólogo clínico Moisés González destacó no solo la evolución médica de la paciente, sino también el crecimiento del servicio oncológico en la región. Señaló que Celia es una paciente disciplinada, que cumplió cada ciclo en tiempo y forma, sin presentar reacciones adversas y sin necesidad de adquirir medicamentos fuera del hospital, resaltando que todo el tratamiento estuvo completamente cubierto por el sistema público de salud y el Ministerio de Salud.
El profesional explicó que Celia fue diagnosticada con cáncer de colon, se sometió previamente a una cirugía y luego completó su tratamiento adyuvante con quimioterapia, culminando “de la mejor manera”. A partir de ahora, continuará con controles periódicos mediante estudios específicos durante los próximos años.
“Cada paciente es una vida, una familia, una historia”, expresó el médico, remarcando que atravesar un tratamiento oncológico requiere una enorme fortaleza espiritual, acompañamiento familiar y un Estado presente que brinde contención real.







Por su parte, Celia se mostró visiblemente emocionada y agradecida por la sorpresa preparada por su familia. Comentó que hoy se siente mucho mejor que al inicio del tratamiento, incluso con una notable recuperación física. Agradeció profundamente al personal médico y de enfermería del Hospital Día Oncológico de Concepción por el trato humano y profesional recibido, y dejó un mensaje de aliento a quienes atraviesan situaciones similares: no decaer, mantener la fe y confiar.
La jornada culminó con abrazos, sonrisas y lágrimas de alivio, en una escena que recordó que detrás de cada tratamiento médico hay historias de amor, sacrificio y esperanza que merecen ser contadas.
