El karaja permaneció varios días sobre el tendido eléctrico e incluso se registró un corte de energía en el barrio San Roque tras recibir una descarga, lo que generó preocupación entre vecinos y derivó en un operativo conjunto de rescate entre funcionarios de la ANDE, bomberos voluntarios y pobladores de la zona.

Actualmente los cables están protegidos con sistema tipo preensamblado, lo que permitió que el animal se desplazara sin recibir descarga, explicó el jefe de Distribución, César Galeano.

Un mono karaja fue rescatado finalmente en el barrio San Roque de la ciudad de Concepción, luego de permanecer durante varios días desplazándose sobre el tendido eléctrico, exponiéndose constantemente al riesgo de electrocución y generando preocupación entre los residentes del sector.

El rescate fue ejecutado mediante un trabajo coordinado entre funcionarios de la Administración Nacional de Electricidad (ANDE), el Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Concepción y vecinos del barrio, quienes siguieron de cerca la situación desde su aparición. Debido a que el animal se movía con frecuencia entre los cables y reaccionaba con nerviosismo ante cualquier intento de aproximación, el operativo requirió el uso de un camión grúa y una pértiga aislante, herramienta especializada que permitió asegurar al karaja y descenderlo del tendido eléctrico de forma segura.



De acuerdo con testimonios de pobladores, el animal apareció de manera repentina y se desconoce si provenía de su hábitat natural o si habría estado en cautiverio. Días atrás, incluso recibió una descarga eléctrica que provocó su caída al suelo y dejó momentáneamente sin energía al vecindario. En aquella ocasión, el karaja logró recuperarse y escapar, lo que dificultó su captura inicial.

Finalmente, tras el operativo conjunto, el animal fue rescatado y trasladado al cuartel de bomberos, donde será evaluado por profesionales veterinarios. A simple vista, se constató que presentaba signos de deshidratación, por lo que recibirá los cuidados correspondientes antes de que las instituciones responsables determinen su destino, priorizando su bienestar y eventual reintegración a su hábitat natural.

El procedimiento permitió preservar la vida del animal y devolver la tranquilidad a los pobladores, que durante varios días siguieron con preocupación su presencia sobre el tendido eléctrico.