En plena misa de Miércoles de Ceniza, en la Catedral de San Lorenzo, Reinaldo Suárez se arrodilló ante el altar para pedir fortaleza y respuestas en medio de la búsqueda incesante de Tobías, el niño de 12 años arrastrado por un raudal en Asunción.

La escena conmovió a los fieles que participaron de la celebración que marca el comienzo de la Cuaresma. Con la cabeza entre las manos y de rodillas frente al altar, Reinaldo Suárez transformó su dolor en oración, mientras transcurría la liturgia en la Catedral de San Lorenzo.
El hombre hizo una pausa en las tareas de búsqueda de su hijo Tobías, desaparecido desde el viernes tras ser arrastrado por un fuerte raudal en una zona de obras inconclusas, durante la intensa lluvia que afectó a Asunción y el área metropolitana. Su presencia en el templo, vestido con botas de goma, jeans y remera blanca, y con el casco protector que utiliza en la búsqueda —retirado solo para ingresar a la iglesia— reflejaba la crudeza de una espera desesperante.
Entre lágrimas, expresó a NPY que cada día eleva plegarias pidiendo fuerzas para sobrellevar la incertidumbre. Señaló que el sufrimiento se vuelve más pesado con el paso de las horas y que su mayor anhelo es poder encontrar a su hijo para darle sepultura cristiana. Desde este Miércoles de Ceniza, decidió guardar silencio y dejar las declaraciones públicas en manos de su representante legal.
La misa fue presidida por el presbítero Antonio Cirilo Vázquez, en una jornada marcada por el recogimiento. Varios feligreses se acercaron a abrazar al padre, en un gesto solidario ante el drama que atraviesa su familia.
Mientras tanto, los trabajos de búsqueda continúan. Restan aproximadamente 300 metros de desagüe pluvial por limpiar y no se descarta la remoción de tubos en la zona de obras. El lunes fue hallada la remera que el niño llevaba el día del incidente, en las inmediaciones del arroyo Tayazuapé, donde desemboca el sistema de alcantarillado.
