Confirman que el material utilizado en el intento de asalto salió de una cantera de Vallemí, en el distrito de San Lázaro. El propietario sostuvo que el cordón detonante fue hurtado tras suspender una voladura por mal tiempo y mencionó al menos dos episodios de sustracción.

El Ministerio Público continúa con la declaración indagatoria del usuario de los explosivos cuyos números de serie coinciden con los hallados en el intento de asalto registrado en Coronel Bogado. El fiscal, Rodolfo Colman de la Unidad Penal Nro. 1, explicó ayer que se realizó una pausa técnica para revisar el borrador del testimonio y contrastarlo con los procedimientos efectuados en la investigación.
Durante su declaración, el propietario de la cantera manifestó que el material había sido preparado para una voladura, pero que las condiciones climáticas obligaron a suspender el trabajo. Al regresar al sitio, aseguró que notaron la desaparición de entre 50 y 70 metros de cordón detonante.
Además, indicó que no sería el único hecho, ya que habló de otros episodios de hurto de cordones y accesorios explosivos, presuntamente sustraídos en distintas circunstancias. El fiscal señaló que se está verificando si existe constancia formal de esas denuncias y si se cumplió con la obligación de registrar el uso y remanente de explosivos, conforme a la normativa vigente.
En la causa permanecen detenidos José Antonio Insfrán Silguero (68) y Eugenia María José Insfrán Dávalos (32), padre e hija. La mujer es quien operaba el sistema informático vinculado a la DIGEMABEL para el control del material explosivo. La investigación continúa para determinar cómo el material salió del circuito autorizado y terminó siendo utilizado en el hecho delictivo.
