Varias reuniones, reclamos y fuertes cuestionamientos ante la persistente falta del vital líquido que afecta a más de la mitad de los barrios de la ciudad.

La falta de agua potable en Concepción volvió a encender las alarmas y motivó una serie de reuniones entre concejales municipales y autoridades de la Empresa de Servicios Sanitarios del Paraguay (ESSAP), ante una situación que, según denuncian, se arrastra desde hace meses sin soluciones concretas.
El conflicto tuvo un primer capítulo el martes 27 de enero, cuando durante un cuarto intermedio de la sesión de la Junta Municipal, varios concejales se trasladaron hasta la planta de tratamiento de la aguatera estatal. Allí dialogaron con Miguel González, jefe de planta, quien explicó que los principales problemas se deben a cañerías obsoletas y a la falta de infraestructura, señalando la necesidad urgente de al menos tres tanques elevados más, uno de ellos en la zona del Regimiento de Infantería Nº 10, el punto más alto de la ciudad, para permitir una correcta distribución del agua por gravedad.

La situación lejos de mejorar, derivó este miércoles 28 de enero en una nueva reunión, esta vez en la sede local de la ESSAP. Hasta allí llegaron los concejales Fernando Ruiz y Alfredo Medina, presidente de la Junta Municipal, quienes mantuvieron un encuentro con Víctor Brizuela, administrador de la entidad, y con el supervisor regional Luis Cabrera.
Tras la reunión, Freddy Medina expresó su profundo malestar por la falta de respuestas concretas y sostuvo que el problema técnico no sería de gran magnitud. “Solamente cuatro kilómetros de tuberías deben ser reemplazadas”, afirmó, para luego anunciar que buscarán una audiencia en Asunción junto al intendente Bernardo Villalba y la gobernadora Liz Meza, con el objetivo de presionar al presidente de la ESSAP, Luis Fernando Bernal.
El titular de la Junta Municipal fue aún más duro al señalar que desde Concepción se envían cerca de mil millones de guaraníes a la central, pero “se reciben migajas”, denunciando que aproximadamente la mitad de los barrios de la ciudad presentan problemas de suministro. También cuestionó la falta de personal, calificando como “una vergüenza” que la ESSAP cuente con apenas 3 funcionarios para atender a unos 9.000 usuarios.

Por su parte, el supervisor Luis Cabrera manifestó que se expuso a los concejales toda la realidad operativa de la institución y que existe plena predisposición para mejorar el servicio. Reconoció que más de cinco barrios llevan meses sin un suministro adecuado y que, pese a reiteradas solicitudes al nivel central, aún no hubo respuestas. Explicó que las cañerías y el sistema principal no se renuevan desde hace unos 25 años y que, si se utilizara la capacidad total de las plantas de bombeo, el riesgo de roturas sería aún mayor.
Cabrera insistió en que el problema no es la falta de agua, sino el deterioro extremo de la infraestructura y la fuerte centralización, que obliga a depender de Asunción incluso para reparar caños rotos. Finalmente, pidió unidad a las autoridades locales para exigir las obras prometidas y más recursos humanos, señalando que actualmente el plantel operativo se reduce, en la práctica, a apenas dos funcionarios.
Mientras tanto, miles de familias concepcioneras continúan esperando una solución definitiva a un problema básico que, lejos de resolverse, parece profundizarse con el paso de los días.
