Cuando los testimonios hablan, el corazón de una comunidad late en cada palabra. En Pozo Amarillo, una comunidad indígena del Chaco, ese latido se hizo visible en las manos temblorosas de don Anuncio Ferreira, quien recibió la llave de su casa propia. No fue solo un objeto: fue la confirmación de años de espera, de lucha silenciosa y de sueños postergados.

El momento estuvo marcado por la emoción colectiva. Frente a vecinos y familias enteras, el ministro Juan Carlos Baruja encabezó la entrega de viviendas que transforma la realidad de 478 familias chaqueñas, llevando dignidad y abrigo a comunidades históricamente olvidadas.
En el departamento de Presidente Hayes, distrito de Tte. 1º Manuel Irala Fernández, se concretó el sueño de:
- 100 hogares para la comunidad indígena Pozo Amarillo
- 100 hogares para la comunidad Nueva Vida
- 70 hogares para la comunidad Conamotolag, de la parcialidad Toba Maskoy
- 60 hogares para la comunidad Campo Largo, de la etnia Lengua Maskoy
Mientras tanto, en Boquerón, distrito de Mariscal Estigarribia, otras 148 familias de la comunidad indígena Guaraní Ñandeva “Pykasu” recibieron las llaves de sus nuevas viviendas, abriendo la puerta a un futuro más seguro.

Cada casa entregada es más que ladrillos y techo: es refugio, pertenencia y esperanza. En el Chaco, donde la vida se construye con esfuerzo y memoria, estas llaves no solo abren puertas, sino también caminos hacia una vida más justa.
