¿Contribuirá la visita del papa Francisco en lograr un cambio positivo en el olvidado Departamento de Concepción? Esta fue la pregunta que respondió ayer monseñor Pablo Cáceres, vicario general de Concepción, tras describir por unos minutos el panorama desalentador, de pobreza y violencia que viven los habitantes en el Norte del país.

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El religioso indicó que los temas como la injusticia y la inequidad social imperante en esa región del Paraguay deben ser abordados por el Sumo Pontífice. Aclaró que si no se hace referencia a estos temas, no es que fracase la venida del Papa, sino que “será como una pincelada, una barnizada que no va a dejar una consecuencia posterior a su venida”, relató.

No se puede negar la existencia de la guerrilla, afirmó Cáceres tras una reunión de vicarios en el Seminario Metropolitano. Resaltó que el mayor problema en el Norte del país es la inequidad. “Hay demasiados pobres y miserables frente a una cúpula muy pequeña que tiene poder, dinero, posibilidades y oportunidades. Llega un momento que la gente se da cuenta de que también tiene dignidad y que tiene que sufrir menos y la tentación es buscar a su modo y uno de los modos es la violencia”, manifestó.

Ante la situación, la Iglesia llama a la conversión, que la gente se dé cuenta de que, según el religioso, la situación de injusticia que vive la gente es pecado que denigra porque la pobreza mata, destruye y hace que todos vivan mal. “Estamos en contra de ese modelo que se forma de la injusticia e inequidad”, añadió.

Narcotráfico

Mons. Pablo Cáceres sostuvo que mucha gente quiere hacer parecer al Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) y a la Agrupación Campesina Armada (ACA) como los únicos problemas en Concepción. ¿Se dan cuenta de la gran violencia que ejercen el narcotráfico, la narcoganadería, la narcopolítica; que han causado la muerte de más de 1.000 personas en menos de 5 años?”, preguntó.

También hizo mención de los problemas de falta de tierras, problemas indígenas, de la sojización que mata y crea comunidades desoladas.

UH