Una triste Nochebuena y Navidad espera a los familiares y amigos cercanos de los secuestrados por el Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), el suboficial Edelio Morínigo y el colono menonita Abrahán Fehr.

No hay fiesta. Apolonio Morínigo y Obdulia Florenciano, padres del policía secuestrado.
No hay fiesta. Apolonio Morínigo y Obdulia Florenciano, padres del policía secuestrado.

 

Los familiares de Edelio Morínigo se aprestan a pasar la segunda Navidad sin la presencia del suboficial de Policía que se halla en poder del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP). Muy pocos preparativos navideños se observaban ayer en la casa de Apolonio Morínigo y Obdulia Florenciano, en la zona Norte de Arroyito, Departamento de Concepción. Es que la fiesta no será tal, porque el joven suboficial de nuevo será el gran ausente en la mesa familiar. «No hay fiesta en esta casa; eso terminó desde que mi hijo fue secuestrado», indicó doña Obdulia.

No quisiera que lleguen estas fechas, dijo la madre, porque el dolor se agudiza y causa aún más daño a la familia por no tener ninguna información del paradero de su hijo. «No saber nada de él es lo que más duele; él no puede estar bien en poder de criminales», señaló.

Don Apolonio Morínigo indicó que la única esperanza es Dios, porque al no saber el paradero de su hijo ellos están preparados para lo peor. «No da gusto, es muy largo este drama; solo la esperanza en Dios nos mantiene para esperar a nuestro hijo», destacó.

GRAVE DENUNCIA. Doña Obdulia rompió el silencio y dijo que su hijo fue entregado por sus vecinos y parientes que fueron con él de cacería ese 5 de julio del 2014 en la estancia Macchi Cue, ubicada a unas dos legua de Arroyito. «Esos que entregaron a mi hijo van a pagar todo el dolor que estamos pasando; de eso estoy segura», anunció la madre. No le importa la represalia ni siquiera su muerte por decir públicamente que su hijo fue entregado y que entre sus acompañantes estuvo su propio cuñado. «Les pido que pasen por la prensa; ellos entregaron a mi hijo y lo digo con responsabilidad; por ser policía lo entregaron», destacó.

Indicó que siempre exigió al fiscal Joel Cazal investigar a los acompañantes de su hijo y que el agente sabe mucho de estas siete personas, a quienes considera traicioneros. «El fiscal sabe muchas cosas, pero ahora ni siquiera se hace encontrar y ni llamada atiende», se quejó.

Por su parte, don Apolonio indicó que esta hipótesis no solo maneja la familia, sino toda la comunidad. «Desde un principio se manejaba eso; no es posible que todos hayan sido liberados tranquilamente y hayan dejado solo a mi hijo» destacó.

Los padres indicaron que las personas que acompañaron a su hijo nunca llegaron junto a la familia para apoyar los difíciles momentos.

Fuente: Justiniano Riveros, Uh

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